La fianza

La ley fija la obligatoriedad de establecer una fianza, como garantía del cumplimiento por el arrendatario de las obligaciones del contrato, que será una cantidad en efectivo equivalente a una mensualidad de la renta.

Esta cantidad podrá ser actualizada, si bien una vez hayan transcurrido los cinco/tres primeros años de vigencia del arrendamiento, y consistirá en adaptar la fianza a la renta en vigor. El arrendador está obligado a depositar la fianza en el Organismo Oficial correspondiente hasta la extinción del contrato.

En Madrid, la fianza debe depositarse en el Instituto de Vivienda de Madrid (IVIMA) previo depósito de la cantidad en la cuenta habilitada por la Administración.

El arrendatario tiene derecho a solicitar al arrendador una copia sellada del contrato.

La fianza habrá de ser devuelta por el arrendador al arrendatario una vez finalice el alquiler, siempre que se hayan cumplido las obligaciones del contrato. Si hubiese transcurrido un mes desde la finalización del contrato y no se hubiera efectuado la devolución de la fianza, ésta devengará el interés legal correspondiente.

En todo caso, además de la fianza en metálico se podrán pactar por las partes otro tipo de garantías del cumplimiento de las obligaciones del alquiler, como pueden ser aval bancario, aval personal, un depósito, seguro de impago, etc. (Art. 36 LAU 94).

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